Camilo - 2 años - TEA - Castelar
Soy Julieta, mamá de Camilo. A los 20 meses de Cami nos dimos cuenta que algo no estaba bien con él. Había cambiado. No jugaba con nosotros, no le importaba si estábamos en casa o no, no sonreía, no nos miraba y las pocas palabras que decía desaparecieron. No importaba cómo lo llamáramos, él estaba en su mundo.
Llevamos a Cami al neurólogo. Nos dijo que era chiquito pero que eran señales de trastorno del espectro autista. A partir de ahí, corridas para sanatorio y clínicas para hacerle estudios y comenzar diferentes terapias clásicas para estos casos. También empezamos a ir a una casa de juegos donde conocimos el método de Anat Baniel y después supimos que Sole lo hacía en nuestro país. Nos pusimos a estudiar en casa y no muy convencidos pero apostando todo llevamos a Cami a ver a Sole antes de que cumpliera los dos años. Fue una semana dura para nosotros. Sólo veíamos limitaciones y lo lejos que estábamos de nuestros hijo. Pero, al correr la semana vimos como Cami se iba descubriendo. Una tarde después de una de las clases de ABM, se quedó mirando su dedo índice como si nunca antes lo hubiera visto. Cuando salimos a pasear empezó a señalar todo lo que le llamaba la atención. Era un gran cambio pero no queríamos ilusionarnos. Al transcurrir el tiempo vimos como Cami despertó, mi bebé volvió a reír, a mirarnos, a buscarnos para jugar, a bailar, a treparse, a dibujar con sus dos manos y miles de pequeñas cosas que festejamos todos en casa.
ABM no sólo es aprendizaje para Cami, es aprendizaje para nosotros que ya no vemos limitaciones en Cami, vemos todo su potencial. Esta es la cuarta vez que venimos a las clases de ABM y con el papá acabamos de escuchar que Cami dijo PAPÁ.
Estamos felices y agradecidos de haber encontrado a Sole.






Importante: Compartimos con ustedes historias, cartas, testimonios de familias de CeRebra, en todos los casos les contamos nombre, edad y diagnóstico de los niños. Pero creemos que el diagnóstico, en realidad solo cumple una función administrativa, y nada nos dice de los niños. Nos parece importarte destacar que en realidad no creemos en diagnósticos y tampoco nos importan a la hora de vincularnos y facilitar el aprendizaje, nosotros nos relacionamos con los niños, observamos sus habilidades y buscamos potenciar y amplificar lo posible. De hecho, utilizamos el movimiento, la atención y consciencia como forma de comunicación con el cerebro, para aumentar su conectividad y crear nuevas posibilidades.