ATENCIONAR

Movimiento con atención es el primero de los Nueve Elementos Esenciales que define Anat Baniel. Los Nueve Esenciales ayudan a despertar el cerebro de niños (y adultos) y apoyar su proceso de creación, formación y descubrimiento llevándolo al camino de la transformación.

Del libro Kids Beyond Limits de Anat Baniel

Todo en la vida, todo lo que hacemos, pensamos, sentimos, y aprendemos, es movimiento. Sin embargo, hay dos tipos de movimiento: el movimiento que hacemos automáticamente o mecánicamente y el movimiento que hacemos con atención. Entender la diferencia entre estos dos tipos de movimiento es clave para ayudar a tu hijo a ir más allá de sus necesidades especiales o limitaciones.
Ambas formas de movimiento - Movimiento con Atención y movimiento automático - son importantes. El automático, el movimiento repetitivo, nos permite realizar de forma fiable diferentes funciones en nuestra vida diaria, como caminar, hablar, cocinar, manejar, y cierta comunicación con los demás. Sin embargo, cuando queremos o necesitamos aprender una nueva habilidad o mejorar una ya existente, lo automático, repetitivo o movimiento mecánico no lo hará.
Las investigaciones muestran que el movimiento hecho automáticamente crea poca o ninguna conexión nueva en el cerebro. Lo que sí hace es reforzar o surcar aún más patrones existentes- incluyendo el patrón que queremos cambiar. Por otro lado, cuando la atención es traída al movimiento, el cerebro crea nuevas conexiones y posibilidades a una velocidad increíblemente rápida. Se estima que en esas ocasiones en el cerebro de un niño se forman ¡1.8 millones de nuevas conexiones por segundo! Entendiendo que esto puede ser un cambio de vida para ti y tu hijo.
La atención que el niño trae a su propio movimiento- sea físico, emocional, o cognitivo- es un ingrediente clave para nuevos aprendizajes y desarrollo, que expande vastamente la habilidad del cerebro para formar nuevas conexiones neuronales, transformando lo que el niño es capaz de hacer, a veces de forma aparentemente milagrosa. Este factor de la atención - específicamente la atención de lo que percibimos/sentimos al movernos- es un instrumento para el aprendizaje y el perfeccionamiento de las habilidades para todos nosotros, desde el momento en que nacemos hasta el último día de nuestras vidas.
Si miras atentamente como se mueven los niños pequeños mientras comienzan a experimentarse a ellos mismos y al mundo que los rodea, notarás cuan profundamente se involucran y cuan atentos están. En esos momentos podemos ver el fenómeno del Movimiento con Atención desdoblándose ante nuestros ojos. Por ejemplo, un bebé de dos meses está acostado en su cuna mirando con infinita fascinación como su propia mano se mueve en el espacio.
Ahora piensa en un bebé de doce meses que ve un juguete en un sillón a unos metros de distancia, le da curiosidad, gatea hacia él, se eleva a sí mismo hasta la posición de parado, agarrándose del borde del sillón, luego alza su mano derecha para agarrar el juguete. Está muy lejos para alcanzarlo. Se para sobre la punta de sus pies pero aun así no alcanza el juguete. Luego dobla su rodilla derecha y levanta su pierna en un esfuerzo por trepar al sillón. Pero su rodilla pega con el frente del sillón porque no puede levantar su pierna lo suficientemente alto. Su atención se va del juguete, hacia él mismo, hacia su pierna. Para trepar y alcanzar el juguete ya no puede confiar en el movimiento que ya sabe hacer automáticamente. Trata nuevamente, pero esta vez trata de hacer algo diferente. Levanta su pierna derecha hacia un lado en un intento de llevarla hacia el asiento del sillón. Eso tampoco funciona. Vuelve a bajar su pierna, completamente enfocado en él mismo. Se toma unos segundos para digerir su experiencia reciente, luego levanta su pierna una vez más. Vuelve a doblar su rodilla derecha. Levantar su pierna hacia un lado se ha sentido incómodo. Esta vez arquea la parte baja de su espalda mucho más que antes. Este movimiento eleva más la pelvis y la pierna se siente más liviana, también, más fácil de levantar, y ahora la está levantando más alta. Siente que su rodilla se movió hasta pasar el borde del sillón hasta el asiento del mismo. Una vez que siente eso, pone presión en esa rodilla, simultáneamente planta sus codos, tira de sus brazos, y exitosamente trepa al sillón. En ese momento su atención cambia nuevamente hacia el juguete, que ahora puede alcanzar.

Niños más allá de los límites
Capítulo 4
Esencial Uno
Movimiento con Atención


El momento en que algo que ya sabe hacer no funciona (en este caso no puede alcanzar el juguete), el pequeño niño tiene que prestar atención a sus movimientos y a lo que siente; sólo entonces su cerebro puede obtener la nueva información que requiere para descubrir como trepar al sillón. No podemos predecir todas las formas en que el cerebro del niño puede llegar a usar lo que está obteniendo durante ese proceso, pero sí sabemos que es esencial. Tal vez la información que el cerebro gana de esas experiencias al descubrir como alzar más alto una rodilla, lo suficiente para llegar al sillón, podrá ser usada más tarde para hacer equilibrio en una pierna, subir las escaleras, saltar, esquiar, o resolver problemas de física. Tal vez su cerebro aplicará la información que ha recibido de esta experiencia temprana, para desarrollar la destreza para tocar el piano, el violonchelo, o algún otro instrumento musical.
Es importante notar aquí que no estamos diciendo que el niño te preste atención a ti, un terapeuta, o maestro, sino de encontrar formas de ayudar a tu hijo a que realice la acción de darse cuenta y seguir las sensaciones que está experimentando mientras se mueve a sí mismo o es movido por ti - que es lo que llamaremos ATENCIONAR.
Traer la atención de tu hijo a sus movimientos y acciones de esta forma abre paso a posibilidades de aprendizaje y transformación que de otra forma no estaría disponible para su cerebro. Por eso, es que es tan importante reconocer la vasta diferencia entre movimiento automático o mecánico y Movimiento con Atención. Por ejemplo, digamos que un niño tiene dificultades para agarrar objetos con sus manos. Lo podemos sentar en el piso con un camión, tomar su mano, poner su mano en el camión y mecánicamente mover su mano a través del movimiento de manejar el camión, creyendo que si lo hacemos el tiempo suficiente, él será capaz de hacerlo por él mismo. La mayoría de las ocasiones esto no funciona. Si el niño ya está cerca de ser capaz de hacerlo solo, tu asistencia podrá ayudarlo a aprender a hacerlo por él mismo. Sin embargo, sin la participación del niño y la atención cercana a las sensaciones de su cuerpo mientras se compromete en esta actividad, y si no se corrige a sí mismo en respuesta a lo que siente, como el niño subiendo al sillón, muy poco va a cambiar en su cerebro. Cuando el niño puede traer su atención a sus propios movimientos y sentir esas sensaciones, cambios significativos comenzarán a ocurrir de inmediato.
A veces la dificultad o habilidad de prestar atención, es en sí mismo la necesidad especial de tu hijo; otras veces la necesidad especial interfiere con su habilidad de moverse o moverse con atención. Lo que me he dado cuenta trabajando con miles de niños con diferentes diagnósticos, y con sus padres, es que no sólo es imperativo el hecho que ayudemos a los niños a desarrollar su habilidad de prestar atención a ellos mismos y a lo que sienten mientras se mueven, sino que sin excepción, es posible para ellos desarrollar esta habilidad. Esto es donde tu comprensión del primer Elemento Esencial -Moverse con Atención- entra en juego.
La dedicación de los padres y la voluntad de pasar horas cada día, haciendo realizar a su hijo ejercicios repetitivos, tratando de ayudarlo a desarrollar movimientos o destrezas que actualmente le faltan, es emotivo e inspirador a la vez. Y es muy difícil si luego de meses de semejante trabajo, el niño obtiene sólo resultados limitados. A través de los años he llegado a reconocer lo que puede estar deteniendo a los niños. Cuando los ejercicios son realizados mecánica y repetitivamente lo que se introduce en el cerebro del niño -lo que tu hijo está aprendiendo- es su experiencia actual.
El niño está aprendiendo eso que está sucediendo para él, no lo que hubiéramos querido que aprenda. Los patrones formados en su cerebro incluirán todo lo que experimenta al realizar los ejercicios -físicos o cognitivos- incluyendo patrones de no ser capaz de realizar el movimiento o habilidad, o de no poder hacerlo bien. Esto es lo que llamo aprendizaje de patrones de fracaso. Y lo que es muy fácil de pasar por alto, son los sentimientos del niño acerca del éxito o fracaso en ese proceso, que será también incorporado en esos patrones. Considera el ejemplo de un niño con parálisis cerebral que es incapaz de pararse por sí mismo. Cada vez que es ayudado a parase, sus rodillas se doblan, sus piernas se cruzan, y los músculos de sus piernas se contraen violentamente o se vuelven espásticas. Si ésta experiencia se repite una y otra vez en un intento de enseñarle como pararse, cada vez que incluso piense en pararse, su cerebro recreará el patrón que experimentó en su cuerpo. Está aprendiendo más acerca de no parase que de pararse.
A través del Movimiento con Atención- la profunda absorción del niño en su percepción y en las sensaciones de sus propios movimientos- su cerebro, con las millones de nuevas conexiones que están siendo formadas, toma oportunidades de crear nuevas soluciones y encontrar formas mejores de hacer lo que sea que esté aprendiendo. En lugar de intentar ponerlo en la posición de parado, déjalo en una posición en la que se sienta cómodo para que entonces pueda prestar atención a lo que está sintiendo. Esto puede ser sentado en su silla de ruedas, o incluso acostado de espalda. Luego enfocarse en un elemento de la totalidad del estar parado -por ejemplo, cuando está acostado sobre su espalda, suavemente levanta y dobla una de sus piernas y apoya la planta de su pie en el piso como si estuviera parado. Luego muy suavemente asístelo en deslizar su pie un poco hacia la izquierda y hacia la derecha. El punto es que esté enfocado en las sensaciones que está teniendo en la planta de sus pies. Si hacer esto es muy difícil para el niño, cambia tu acercamiento de esta forma: con sus piernas extendidas, toma un libro y colócalo debajo de una las plantas de sus pies, luego de a poco aumenta la presión y redúcela, dejando que vea cuando estás haciendo uno o lo otro. Luego pídele que empuje con un poco más de presión contra la tapa del libro. Haz que aumente y disminuya la presión. Podrás observar una reducción significativa en el tono del músculo de las piernas, lo cual hará más fácil para él moverlas.
Estos son sólo dos ejemplos de lo que puedes hacer para ayudar a tu hijo a traer su atencionar y a sentir sus propios movimientos.
Piensa en el Movimiento con Atención como una explosión virtual de actividad en el cerebro, pero una explosión que lleva a un asombrosamente alto nivel y orden complejo. En esos momentos, la cualidad de la información que el cerebro genera es muy alta, creando orden en el desorden. En esos momentos un enorme campo de nuevas posibilidades se abre para tu hijo. A través de este proceso de aumentar la diferenciación puedes casi siempre contar con que habrá cambios para mejor. Los cambios pueden a veces sorprenderte, porque no podemos saber por adelantado la solución específica que funcionará para tu hijo en cualquier momento. Verás, hay siempre más de una forma - y usualmente muy buenas grandes formas - de hacer lo mismo. Y, como se discutió en el ejemplo del niño y el sillón, las conexiones del cerebro creadas a través de una actividad pueden ser aplicadas de forma infinita, predecible o impredecible para desarrollar otras habilidades.
Ahora puedes estar preguntándote a ti mismo, ¿Cómo se vería el Movimiento con Atención en mi hijo? Y si esto puede ayudar a mi hijo, ¿qué puedo hacer como padre para emplearlo? La siguiente historia ayudará a ilustrar el despertar de la atención del niño, mostrando el resultado positivo, medible que se obtuvo en este niño en particular.

La historia de Ryan
Vi por primera vez a Ryan y a su hermano gemelo, Brandon, cuando recién cumplían dos años. Ryan había sido diagnosticado dentro del espectro del autismo, mientras que Brandon se desarrollaba normalmente. Durante nuestras dos primeras sesiones, inmediatamente vi que Ryan no hacia contacto visual conmigo u otras personas. Mientras Brandon jugaba con los juguetes de la sala, Ryan se sentó en la falda de su padre, arqueando su espalda con fuerza y arrojando su cabeza hacia atrás contra el pecho de su padre. Él gimió y lloró, repitiendo estos movimientos con su cabeza una y otra vez.
Aprendí además que Ryan no hacia contacto visual, no hablaba ni se relacionaba con los adultos u otros niños, ni respondía a su nombre. Tenía dificultades para comer y rechazaba casi toda la comida. Cuando otras personas estaban cerca, generalmente intentaba esconderse debajo de los muebles. Durante su primera visita a mi oficina intentó gatear hasta debajo de un taburete que era demasiado pequeño para él, sugiriendo que tenía muy poco sentido de sí mismo y del tamaño de su cuerpo. Él era físicamente débil, con bajo tono muscular y era tan pasivo que se convirtió en el objeto de intimidación de su hermano, quien le arrojaba juguetes tirándolo al piso.
Mientras sus padres conversaban conmigo, contándome acerca del nacimiento de Ryan (los mellizos nacieron prematuros y hubo otras complicaciones), Ryan continuaba arqueando su espalda y cabeza. Su padre lo sostenía firmemente, más que nada para prevenir que el niño se caiga al piso mientras él se resistía entre sus brazos. Era claro para mí que el revuelo generado por Ryan era más automático que intencional, y más allá de cómo podía parecer, no estaba tratando de escarparse de su padre. Mientras los padres estaban externamente en calma mientras hablaban, dejaron en claro que estaban definitivamente abrumados por la condición de Ryan. Habían hecho todo lo que pudieron para ayudarlo, y nada parecía funcionar.
Volví mi atención hacia Ryan, mientras continuaba haciendo un revuelo encima de la falda de su padre. Me mantuve en calma adentro mío, mirando y preguntándome que estaba pasando para él. Mientras lo observaba de esta forma, parecía que el pequeño Ryan no sabía que estaba haciendo un revuelo. Aunque estaba moviendo su pelvis, cabeza y espalda, no se estaba sintiendo a sí mismo moviéndose y parecía no darse cuenta de que tenía espalda y pelvis. Era casi como si Ryan no sabía que existía.
En este punto, mi atención no estaba enfocada en tratar de cambiar o controlar el comportamiento de Ryan, como la mayoría de las personas sentí la urgencia de tratar de detener su comportamiento disturbador. Sin embargo, sabía que eso haría poco bien. En lugar de eso, observé a Ryan más de cerca y me pregunté cómo ayudarlo mejor a empezar a notar y experimentarse a sí mismo y a sus propios movimientos de una forma segura y placentera, para que entonces pueda estar más en sí mismo.
Ryan estaba moviendo su pelvis hacia adelante cada vez que arqueaba la espalda y arrojaba su cabeza hacia atrás; luego movía su pelvis hacia atrás cuando se detenía. Para ayudar a Ryan a atraer su atención a sí mismo, y empezar a sentir los movimientos, puse mi mano gentilmente a cada lado de la pelvis y seguí sus movimientos con mis manos. Cada vez que su pelvis se movía hacia atrás también presionaba suavemente contra su padre. Mi suave pero claro contacto con su pelvis en movimiento, y la repetitiva presión creciente de la parte de atrás de su pelvis contra el cuerpo de su padre, acentúo las sensaciones que venían de esta área del cuerpo hacia su cerebro, haciendo más fácil para Ryan empezar a sentirse a sí mismo moviéndose. Aunque continuó haciendo su revuelo, como lo venía haciendo, la intensidad del arqueo y la frecuencia disminuyó; esto indicó que estaba empezando a sentir y cambiar.
A continuación, muy gentilmente sostuve su pie y pierna izquierda moviéndola lentamente en diferentes direcciones, preguntando cómo se sentiría eso. Estaba rígido y hermético primero. Luego de un minuto o dos Ryan dejo de hacer revuelo completamente por unos segundos y miró hacia su pie, como si lo estuviera sintiendo o viendo por primera vez en su vida. Recuerdo pensar que, juzgando por la expresión en su cara, esta pudo haber sido la primera vez que se dio cuenta de que tenía esa cosa que llamamos pie. Esto era un indicador más de que estaba trayendo su atención a su propio cuerpo y su movimiento. Su flash de reconocimiento duró apenas unos segundos, y luego reanudó su revuelo anterior. Luego empecé a hacer movimientos similares con su otra pierna. Una vez más Ryan dejó de mover su cuerpo, quedándose más quieto, y movía sus ojos hacia su pierna. Se quedó mirando su pierna por largo tiempo con gran interés mientras yo las movía. Ahora los dos estábamos muy atentos, yo a él, y él a mí y al movimiento de sus piernas. De repente, la sala se quedó quieta. El padre trataba fuertemente de retener sus lágrimas. Su hijo se estaba transformando frente a nuestros ojos.
Ahora que Ryan prestaba completa atención al movimiento de sus piernas y a lo que estaba sintiendo, su cerebro estaba cambiando extremadamente rápido. Pensé que tal vez las palabras podían empezar a tener algún significado para él. Decidí poner en palabras lo que él estaba notando. "Oh, aquí está tu pie!" Dije con un tono de voz alto, jugando a que estaba descubriendo su pie por primera vez. Continué: "y ahora tu pie se está moviendo aquí, y ahora se está moviendo para allá", mientras lo movía un poco a la derecha y luego un poco a la izquierda. De repente me miró directo a los ojos, como si descubriera por primera vez mi existencia. Él sostuvo esa conexión por un largo tiempo. Sus ojos se abrieron más, mirándome específicamente a mí, como con un flash de reconocimiento. Su rostro se relajó y se volvió más calmo y relajado. Y luego sus ojos y todo su rostro se encendió con una hermosa y angelical sonrisa. Nunca más volvió a revolotearse durante el resto de la clase.
Luego de esa primera clase los padres reportaron que Ryan empezó a responder a su nombre, que estaba más tranquilo, tenía mucho más contacto visual, empezó a decir una o dos palabras, e incluso estaba comiendo mejor.
Ryan volvió durante los dos meses siguientes y trabajo con nuestros practitioners en nuestro centro, empleando los Nueve Elementos Esenciales con una variedad de técnicas del Método Anat Baniel. Él continuó mejorando. Todos sus síntomas originales desaparecieron o disminuyeron enormemente. Él se estaba volviendo cada vez más consciente de él mismo, ya no se escondía debajo de los muebles. Se volvió más fuerte, su tono muscular se volvió más equilibrado y sano. En sus interacciones con su hermano, comenzó a empujarlo cuando éste lo empujaba, y ya no le permitió que le arroje juguetes.
Al final del período de dos meses, vi nuevamente a la familia para evaluar el progreso de Ryan. La madre se deleitaba con los cambios en su hijo, reportando que, "Ryan ahora juega con otros niños, hace gran contacto visual, come mejor, habla mucho, y está usando más palabras. Se interesa cuando le estamos hablando y entiende lo que le decimos". Hizo una pausa, y con una gran sonrisa en su rostro, dijo, "Él es un niño transformado. Él está realmente bien!"
Luego de esas clases iniciales, no vimos a Ryan por varios meses. Luego su madre lo trajo porque su alimentación no era tan buena como había sido y no estaba haciendo tan buen contacto visual como lo hacía antes. Había hecho cierto regreso. Tomó sólo dos clases con nosotros para que Ryan vuelva a ganar esas habilidades y avance desde allí. Él sólo necesitaba ayuda en volver a despertar su atencionar en el movimiento. Era como si su cerebro hubiera regresado un poco a su estado anterior, se había vuelto lento, y tendía a funcionar de forma compulsiva y automática.
En ese momento los padres de Ryan acordaron que empezarían a implementar los Nueve Elementos Esenciales ellos mismos en casa para asegurarse de que el cerebro de Ryan continuara diferenciando y creciendo de manera saludable en lugar de retraerse en su condición. Al hacer esto, los Elementos Esenciales se volvieron más y más integrados en sus vidas diarias, beneficiando a Ryan así como también a su hermano.
Los padres usualmente me dicen que mientras que al principio su motivación por aprender los Nueve Elementos Esenciales es para ayudar a su niño, las mismas habilidades y prácticas mejoran sus propias vidas de formas que nunca antes habían soñado posible.

Daniel Siegel, el autor de The Mindful Brain (El Cerebro Consciente) y co-director de Mindful Awareness Research Center en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) Escuela de Medicina, habla acerca de la "ciencia de mindfulness", un proceso meditativo que hace uso del poder de la atención para efectuar un cambio interno de nuestro cerebro. Siegel señala que:
La práctica de atencionar, conciencia sin juicios de la experiencia momento a momento ha sido practicada desde la antigüedad tanto en el Este como en el Oeste. La sabiduría tradicional por miles de años ha recomendado la práctica de mindful (consciencia de) de una variedad de formas para cultivar el bienestar en la vida de un individuo… Hoy la ciencia confirma estos beneficios.
La investigación que Siegel cita parece primariamente una práctica llamada meditación mindful (meditación consciente), que consiste en personas desarrollando la habilidad de prestar atención a su respiración, sus movimientos mientras caminan, etc.
Su propia investigación estudiada en UCLA, así como aquellos de microbiología de Jon Kabat Zinn en la Universidad de Massachusetts Medical Center, mostraron que "los adultos y adolescentes con problemas atencionales alcanzan mayores mejorías en las funciones ejecutivas (atención sostenida, disminución de la distractibilidad) que los alcanzados con medicación para esta condición.”
En experimentos con monos búho, el grupo de Merzenich demostró una clara correlación entre el poder de la atención y la habilidad del cerebro para cambiar por sí mismo. Cuando los animales en los experimentos tenían que prestar atención a las sensaciones que estaban recibiendo (lo que sentían en una parte de su cuerpo) las conexiones de la corteza sensorial de su cerebro que estaban asociadas a aquellas partes, crecían significativamente. Cuando no prestaban atención a lo que sentían, no había cambios significativos en el cerebro. Las mismas correlaciones fueron notadas con el movimiento; en la parte en que sí prestaron atención - por ejemplo, los movimientos del brazo- creció enraizándose en el cerebro. Contrariamente, aquellas partes que se movieron pero sin prestar atención, no cambiaron en absoluto o incluso se redujeron.
Merzenich enunció: "La experiencia acoplada con atención lidera a un cambio físico en la estructura y funcionamiento del sistema nervioso."
Las buenas noticias son que este notable poder de la atención acoplado al movimiento, es fácil de aprovechar en la vida diaria de tu hijo.
Puedes empezar experimentando este extraordinario poder del Movimiento con Atención para ayudar a tu hijo de formas sorprendentemente simples y sencillas. No necesitas sumar regímenes a tu vida actual. En lugar de eso, puedes estar trayendo Movimiento con Atención a las cosas que ya estás haciendo con tu hijo. Cuando estés alimentándolo, cambiando sus pañales, durante su baño, mientras lo vistes, haciendo cualquier ejercicio o terapia que hagas en casa, ayudando a tu hijo con su tarea, o jugando con él, busca formas de llamar su atención hacia él mismo mientras se mueve.
Esto será una parte importante del cómo - es decir, el modo en que haces, lo que sea que ya estés haciendo con él. Recuerda que no estás tratando de que tu niño te preste atención a ti, sino que pueda prestarse atención a él mismo, a lo que está sintiendo mientras se mueve o es movido por ti.
¿Cómo puedes darte cuenta cuando tu hijo está atencionando de la forma que he descripto? ¿Cómo se ve? Aquí hay cinco formas que puedes tomar para darte cuenta si tu hijo esta atencionando en cualquier momento.
El Estado Interno: Una forma, explorada en mi descripción de mi clase con Ryan, puede parecer contradictoria al comienzo. Cuando Ryan primero empezó a atencionar, dejo de retorcerse y destrozar, volviéndose más calmo y mirando al vacío por unos segundos. Pero en lugar de espaciarse o desconectarse, se estaba volviendo más profundamente atento a sus propios sentimientos y sensaciones generadas por esos movimientos que estábamos haciendo. Verás que tu hijo, en esas ocasiones, se detiene, se vuelve hacia adentro y mira, apenas pestañeando, en algunos casos por algún tiempo.
Lo reconocerás cuando suceda; es casi palpable. Estos son momentos de oro. Es muy importante para ti darte cuenta de estos momentos y darle el tiempo a tu hijo para atencionar, sin interrumpirlo, ni tratar de que salga de ese estado. Las personas a veces confunden esta forma de atencionar por su opuesto. Siempre les digo a los padres que estos segundos de su hijo atencionando son increíblemente valiosos. Este es el momento cuando el cerebro de tu hijo es inundado con nueva actividad y posibilidad.
Es el momento de la transformación.
Siguiendo: Otro indicador de que tu hijo esta atencionando es que está mirando y siguiendo con sus ojos algo que se está moviendo - ya sea sus propios movimientos, una pelota que le hayas arrojado, o tú moviendo su pierna o brazo. Sólo con sus ojos, también notarás que sigue un sonido que está escuchando. Notarás esto mientras mueve sus ojos y tal vez gira su cabeza en dirección al sonido o cuando detiene algo más que está haciendo en ese momento para escuchar.
Participación anticipada: Otra manifestación de tu niño atencionando es lo que yo llamo participación anticipada. Cuando un movimiento o actividad es una de las que tu hijo ha experimentado antes, ya sea en los últimos cinco minutos o en el pasado, notarás a tu hijo anticipando lo que viene a continuación; tú verás o sentirás pequeñas contracciones de anticipación en sus músculos u otros movimientos más obvios que te dicen que su cerebro está entendiendo lo que sucede y está tratando de ejecutar la acción anticipada. Si tu hijo es completamente exitoso en sus esfuerzos o no, no importa. Lo que es importante para ti es reconocer el significado de estos movimientos. Incluso los más pequeños movimientos con atención que tu hijo inicie de esta forma harán una diferencia, construyendo un verdadero estado en el cerebro que es necesario para realizar satisfactoriamente cualquier habilidad que a ti te gustaría que adquiera.
Alegría: Una de las señales más divertidas de tu hijo atencionando es cuando se deleita con lo que está experimentando, haciendo o tú estás haciendo por él. Se ríe, está feliz. Tales momentos son tan deleitables para los padres como para el niño.
Todo es un juego: Otra manifestación de atencionar es cuando tu hijo se vuelve juguetón; lo que sea que estés haciendo, él cree que es un juego. Él está participando creativamente en la actividad en la que está participando. ¡Es divertido para él! Desde su punto de vista, él es el creador de su mundo en ese momento y eso requiere mucha atención para él y para eso que está ocurriendo alrededor de él como resultado de sus acciones. Investigaciones científicas demuestran la importancia del ser juguetón, la alegría y la diversión para un crecimiento y aprendizaje exitoso. Estas son también manifestaciones del atencionar, que elevan la calidad del funcionamiento del cerebro de tu hijo y están siempre asociadas con un sentido incrementado de bienestar. Es en momentos como estos donde cambios significativos ocurren dentro del cerebro.
¿Cómo se ve la parte del movimiento del Movimiento con Atención? ¿Qué queremos decir con movimiento? Como mencionamos antes, es muy común pensar en el movimiento sólo como el movimiento del cuerpo de tu hijo que tú puedes ver, que es comúnmente referido como movimiento físico. Esa es la manifestación más obvia, como el movimiento del brazo de tu hijo, pierna, espalda, o mano. En ocasiones cuando lidiamos con problemas derivados de la necesidad especial del niño, el foco del movimiento se reduce a ejercicios repetitivos, tratando de abordar donde las habilidades de movimiento son limitadas o faltan. Hay tres tipos de movimiento que el niño puede sentir o atraer su atención hacia: movimientos físicos, movimientos emocionales, y movimientos de pensamiento.
Movimiento Físico: El movimiento físico es cualquier movimiento del cuerpo de tu hijo ya sea hecho por él mismo o por ti moviéndolo a él. Y cualquier tipo de movimiento es una oportunidad de atencionar - esto es, haciendo que el cerebro del niño se conecte con ese movimiento y lo organice mejor. Su atencionar a cualquier movimiento que está haciendo o tú estás haciendo por él, eleva la calidad con la que el cerebro de tu hijo funciona y organiza ese movimiento o todos los otros movimientos.
Emociones como Movimiento: Las emociones también son movimiento, y como tal, atraer la atención de tu hijo hacia el movimiento de sus emociones abre notables posibilidades para cambios transformadores tanto en el cerebro como en el comportamiento.
Pensando como Movimiento: Tal vez la forma más esquiva de movimiento es el pensamiento. Pensar, la creación de ideas y creencias, reconocer la relación entre las cosas, y el proceso de entendimiento - dando sentido sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea - son todas manifestaciones de movimiento dentro de nuestro cerebro.
Podemos sentir el resultado del pensamiento aunque no lo podemos ver, tocar, oler o saborear. Aun si al comienzo puede parecer esquivo para ti, puedes aprender a ayudar a tu hijo a atraer su atención a su pensamiento. En mi práctica he visto algunas de las más dramáticas transformaciones al ayudar al niño a atraer su atencionar a su propio pensamiento.
Recuerda que en el corazón del desarrollo exitoso de tu hijo, está el proceso por el cual su cerebro se vuelve cada vez mejor en organizar el movimiento, ya sea el movimiento para llegar a alcanzar un juguete, hablar, caminar, expresar una emoción, o resolver un problema matemático. Todo esto es alcanzado a través de la diferenciación e integración. Es un proceso continuo de volverse cada vez mejor en percibir diferencias, y movimiento que requiere constante cambio con la atención dirigida a la percepción de diferencias y está en el corazón del desarrollo de esas habilidades.

Herramientas
-- Tu propio Atencionar: La clave para ayudar a tu hijo es tu propio atencionar. Y con esto quiero decir tener un profundo interés por las acciones de tu hijo, por sus experiencias, por su comportamiento. Piensa como si tu cerebro estuviera unido al de tu hijo por una cuerda imaginaria. El cerebro de tu hijo puede leer tu cerebro a través de esa cuerda. Cuando estás atencionando a un nivel superior, el cerebro de tu hijo, que necesita ayuda para organizarse a sí mismo, para funcionar mejor, puede tomar un paseo en tu propia calidad superior de organización. Como usualmente le digo a los padres, las habilidades de atención que traes a tus interacciones con tu hijo sirven como modelo para su cerebro para empezar a prestar atención, o lo que llamamos atencionar. Quiero enfatizar cuan importante es pensar la atención como una acción, algo que el cerebro hace y necesita aprender a hacer más y más, y cada vez mejor. Por eso sugiero la palabra atencionar, y prestar atención a tu vocabulario, aunque pueda parecer raro al principio.
-- Realiza Movimientos con Atención con tu hijo, en movimientos del cuerpo: Durante tus actividades cotidianas con tu hijo, presta atención al movimiento del cuerpo. Por ejemplo, mientras te agachas a levantar a tu hijo, haz una pausa. No completes la acción todavía. En vez, nota si está anticipando el ser levantado: ¿Está atencionando a lo que estás haciendo? ¿Está en su propia forma uniéndose a ti en esa acción? ¿En qué formas se compromete y participa? Tal vez estira sus manos. Tal vez te sonríe. ¿Dobla sus rodillas como si fuera a saltar o pararse en sus pies? O tal vez puede tensar sus músculos o mover la parte superior de su espalda un poquito hacia adelante. Una vez que observas cualquiera de estos signos de atencionar y participar en tu niño, completa lentamente la acción de levantarlo. En este momento tu hijo acaba de practicar su habilidad de Movimiento con Atención.
Si no ves ninguna evidencia de participación, fíjate si puedes llamar su atencionar no levantándolo. En vez de completar la acción, párate, espera algunos segundos, tal vez di el nombre de tu hijo o haz un sonido inusual, como cantar su nombre, hacer ruidos sonoros con tu lengua; luego reanuda tu acción de levantarlo para ver si se despierta a sí mismo y a lo que está sucediendo. Sigue trabajando con su atencionar de esta forma, en diferentes situaciones tanto como puedas, para ayudar al cerebro de tu hijo a despertarse y ser parte de la acción.
-- Realiza Movimientos con Atención con tu hijo, en el pensar: Atrae el atencionar de tu hijo a su pensamiento para ayudarlo a mejorar sus procesos de pensamiento. Haz esto atrayendo su atencionar hacia cómo y qué comunica a ti y a otros. Una de las formas más simples es haciéndole preguntas. Por ejemplo, si él puede hablar pero tiene dificultades de hacerse entender porque su habla es poco clara en dicción o significado - como frecuentemente observamos en niños en el espectro autista, con déficit de atención (ADD), o con síndrome cromosómico de X frágil, por ejemplo - incluso si puedes entender lo que está tratando de decir, no se lo demuestres tan rápido. No llenes los espacios en blanco por él. Tampoco le pidas que hable más claro. (Recuerda, si pudiera lo haría). En lugar de eso, con voz amigable di, "No entendí lo que acabas de decirme. ¿Hay algo que tú quieras?" Puede pasar que tu hijo no responda la primera vez. Es muy posible que no tenga idea que no está hablando claro. No trates de extraer una respuesta de él. En vez de eso, espera hasta que hable nuevamente. Luego si tienes algún indicio acerca de lo que está tratando de comunicar, pregúntale: "¿Estás pidiendo ______?" y aquí tú puedes completar la frase con tu mejor alternativa. Luego pregunta, "¿Sí? ¿No?" Espera por una respuesta. Al menos que se trate de una necesidad urgente, quédate en este proceso hasta que él diga sí o no. Si no lo hace tampoco, simplemente pasa a la siguiente cosa. Esta es una forma de llamar su atencionar a su habla así puede empezar a diferenciar entre ser comprendido y no, y empezar a darse cuenta que esto tiene que ver con la forma en que forma los sonidos. Él experimentará y empezará a traer más su atención a que dice algunos sonidos como él quiere, y otros no. Cuando empieza a escuchar lo que está diciendo, su cerebro gradualmente será capaz de diferenciar su dicción y su lenguaje para poder ser más preciso, haciendo que el lenguaje funcione mejor para él. Esto aumenta la diferenciación, no sólo mejora su habilidad lingüística sino que va de la mano con mejorar la calidad y claridad de su pensamiento.
-- El Poder de Tocar: Tu tacto tiene el poder de despertar e incrementar la habilidad de tu hijo para atencionar como has visto en la historia de Ryan. Es un mecanismo poderoso para comunicarse con el cerebro de tu hijo. Cuando tocas a tu hijo, él se siente a sí mismo y lo ayuda a aprender donde comienza y donde termina. Mucho contacto amoroso y atento es central para nuestro desarrollo físico, emocional y cognitivo; cuando falta el contacto, puede tener serias consecuencias para el desarrollo del niño. Seguramente has escuchado que cuando los infantes son privados de amor suficiente o tacto atento, como a veces sucede en los orfanatos, se marchitan, y algunos de ellos incluso mueren. Todos tenemos una compresión intuitiva de cuan importante es el contacto en nuestras vidas.
Seis formas de tocar
1. Contacto Gentil: Siempre usa sólo la fuerza necesaria.
2. Contacto Atento: Siente y está presente en tu contacto.
3. Contacto Seguro: Toca y sostén a tu hijo con total apoyo.
4. Contacto Conectado: Mueve a tu hijo como si tu cuerpo y el de él fueran uno - como dos bailarines.
5. Contacto Amoroso: Sé atento a las respuestas de tu hijo al tacto, y se responsivo a su respuesta.
6. Contacto que ve: Toca como si tuvieras ojos en tus dedos y en las palmas de tus manos, viendo a tu hijo - no tratando de cambiarlo o manipularlo.
El tacto llama nuestra atención. Un amigo te toca el hombro y tú volteas tu cabeza para mirarlo; decimos que su tacto llamó tu atención. Para que tu tacto ayude al cerebro de tu hijo a hacer mejor su trabajo, es importante darse cuenta que no todo tacto es igual. A medida que nos volvemos más habilidosos con nuestras manos, nos volvemos más eficaces y automáticos en realizar tareas de rutina. Esto es algo bueno. Hay veces en que necesitamos ser eficientes e ir en piloto automático. En la mañana ayudas a tu hijo a vestirse; lo has hecho miles de veces. Le pones toda su ropa, abotonas sus botones, y cierras sus cierres. Pero cuando no estés apurado, no lo hagas automáticamente. Puedes en vez, tomarte tu tiempo cuando lo hagas, cambia sus pañales, siéntalo en la silla alta, acuéstalo y hazlo con mucha atención a sentir el peso, temperatura o textura y movilidad o rigidez que puedes sentir en su cuerpo. Al atencionar de esta forma despertarás el propio atencionar de tu hijo hacia él mismo y vuelve estos momentos cotidianos en oportunidades de oro de crecimiento para tu hijo.
Anteriormente, descubrí que cada vez que volvía al piloto automático mientras trabajaba con un niño a través del movimiento y el tacto, había poco cambio, y usualmente el niño empezaría a resistirse luego de un tiempo. Por otro lado, cuando prestaba mucha atención a lo que sentía, al tiempo que prestaba atención a las reacciones del niño y lo que podía estar sintiendo, obtenía resultados diferentes. El niño empezaba a atencionar intensamente a mi contacto y a su propio movimiento. Había de repente una clara conexión entre el niño y yo. ¡Y que profunda y deleitable experiencia es esa! Este aparente simple cambio del contacto automático al contacto atencional y conexión induce el cambio - a veces muy dramático y transformador. Este descubrimiento fue un momento crucial en mi trabajo, como también estoy segura que lo puede ser para ti en tus interacciones con tu hijo.
-- Manos que ven: En talleres, cuando un participante adulto tiene dificultades para realizar un movimiento como levantar su brazo, tal vez debido a una lesión o tal vez por la falta de uso, toco su espalda, hombro, u otra área de su cuerpo donde siento que necesita despertar para sí mismo; casi siempre la persona encuentra que puede realizar el mismo movimiento con gran facilidad e incluso con menos o sin dolor. La transformación es instantánea. Yo toco como si viera a la persona a través de mis manos, no para controlar o manipular su movimiento de alguna manera. Cuando estoy haciendo una demostración a padres en como tocar a sus niños para despertar sus habilidades de atencionar, hago que se imaginen que tienen ojos en sus dedos y en las palmas de sus manos; si es en un workshop hago que toquen a un compañero mientras esa persona realiza un movimiento simple. Les digo que toquen para poder ver a la otra persona a través de los ojos que imaginan tener en sus palmas y dedos. Les recuerdo que están tocando a su compañero para poder verlo, no para cambiarlo. Cada vez que hagas algo con tu hijo que requiera manipulación física, te estás proveyendo otra oportunidad para que tú cambies de piloto automático a contacto atencional.
Cuando toques a tu hijo de esta manera, no sólo lo ayudarás a sentirse a sí mismo -proveyendo a su cerebro información útil para poder crecer- sino que estarás infundiendo a tu hijo el sentimiento y conocimiento con el que es cuidado y amado tal cual como es ahora.
Verás que desarrollar esta manera de conectarte con tu hijo con manos que ven es fácil de hacer y muy gratificante. No estás tratando de forzar a tu hijo, sino que estás usando tu tacto como camino para él, para prestarse atención a él mismo y a lo que está haciendo. A través de tus manos que ven, él podrá sentirse a sí mismo más claramente, ayudando a su cerebro a tener sentido de él mismo y descubrir cosas.
-- Ir con el Sistema: Piensa en ir con el sistema de esta forma: En lugar de tratar de cambiar un movimiento o comportamiento que tu hijo está haciendo, apoya e incluso exagera esos movimientos o acciones como son actualmente. Esto ayuda a tu hijo a traer su atencionar a lo que está haciendo, así gana mayor elección y libertad. Mason era un niño de seis años diagnosticado con severo desorden de déficit atencional con hiperactividad (ADHD). Unos momentos después de que su mamá lo trajera a su primera clase, Mason se sentó en el piso y se sacó los zapatos. Su mamá comenta que recién compraron esos zapatos camino a la sesión. Mi consultorio en ese momento quedaba en el piso 40 en el centro de Manhattan.
Una de las ventanas tenía una grieta. Mason se paró con un zapato en cada mano. Escaneo la habitación, vio la ventana abierta, y empezó a caminar rápidamente en esa dirección. Su madre le dijo a Mason que no tire los zapatos por la ventana. Su voz estaba compresiblemente tensa. Lo que no se dio cuenta, era que Mason no estaba plenamente consciente de lo que estaba haciendo, aunque parecía decidido en deshacerse de los zapatos. Sus movimientos y acciones sólo "salieron de él". Mientras se movía rápidamente hacia la ventana, yo misma le pregunté a Mason: "¿Estás caminando? ¿Tal vez puedas venir conmigo a la ventana?" Él me dio una mirada rápida y continuó marchando hacia la ventana. Luego dije: "¿Me pregunto quien llegará primero allí, tú o yo?" Me aseguré de llegar primero allí y cuando lo hice, anuncié: "Ya casi estás aquí."
Bloqueé la apertura de la ventana con mi cuerpo y dije: "¿Tienes algo en tus manos? ¿Quieres sostener algo en tus manos?" En ese momento Mason miró sus manos y vio los zapatos. Luego le pedí a su mamá que me alcanzara un pedazo de papel. Lo rasgué en dos pedazos, se los mostré a Mason, y le pregunté si preferiría sostener un pedazo de papel en cada mano en lugar de los zapatos. Él se quedó con los zapatos.
Luego le dije que iba a arrojar el papel por la ventana. Él me miró con ojos grandes mientras yo agarraba uno de los papeles y demostrativamente lo arrojaba. Luego le pregunté: "¿Tú también quieres arrojar algo por la ventana?" Él se acercó a mí y movió su cabeza asintiendo. En ese momento le dije, "No hay problema, pero no van a ser tus zapatos. Puede ser el papel."
Mason se agachó, puso sus zapatos en el piso, y se estiró con sus manos para alcanzar el papel. Luego lenta y deliberadamente se acercó a la ventana, sacó su pequeño brazo, y dejó volar el papel. Cuando ayudas a tu hijo a reconocer lo que está haciendo y cómo lo está haciendo; libera a su cerebro, tal vez por primera vez, a hacer algo diferente, nuevo y mejor.
-- Sé un Actor, Bailarín, y Mimo: ¿Alguna vez has ido a una obra de teatro infantil? Cuando lo haces, ves que los niños se sumergen e involucran tanto que se olvidan que están en el teatro. Lo que ven y escuchan que pasa en el escenario es tan real para ellos como cualquier otra cosa en sus vidas. Pueden gritar una advertencia al héroe cuando el peligro se aproxima; saltarán de la emoción. Incluso pueden correr hasta el escenario para ayudar cuando el suspenso se vuelve intenso.
La mayoría de los padres, incluso los tímidos, se vuelven actores y cantantes y actúan con sus hijos. Sin siquiera pensar en ello, ellos despiertan su atencionar de esta forma. Tú puedes usar formas teatrales para intencionalmente despertar el atencionar de tu hijo a él mismo cuando parece desconectado o no sabe que está haciendo, para guiarlo a posibles alternativas. Recuerda, en mi historia de Ryan, como usé mi voz y dije, "Y ahora tu pie se está moviendo para aquí, y ahora se está moviendo para allá." De esta forma lo ayudé a reconocer su propio pie y pierna, que nunca antes lo había hecho. De manera similar, con Mason, mi coreografía acerca de llegar primero a la ventana, luego arrojar el papel afuera, lo ayudó a despertarse a lo que estaba haciendo.
Piensa en el atencionar de tu hijo como el aire que nos rodea a todos. La oportunidad para eso está allí, todo el tiempo y tú te mueves adentro y afuera de ella con facilidad.
El poder transformador del Movimiento con Atención empieza por ti. Puedes estar preocupado o perplejo por no saber qué está pasando con tu hijo, o extremadamente ocupado y sintiendo que no tienes tiempo para hacer nada más. Tú no eres, después de todo, un Monje Budista que tiene horas todos los días para practicar la meditación mindful (consciente) o atencionar localizada. Tampoco, generalmente, eres un terapeuta o experto del movimiento. La buena noticia es que no necesitas ser un experto para ser una gran ayuda de tu hijo. Cualquier incremento en la mejora de tu propio atencionar del movimiento, o en el de tu hijo hará una gran diferencia en su desarrollo. Como discutimos antes en este capítulo, movimiento - físico, emocional, y mental - está en todas partes. Cualquier acción o interacción que tengas con tu hijo puede ser una oportunidad para usar esta herramienta.
A través de la práctica, el Movimiento con Atención rápidamente se vuelve una segunda naturaleza, como una forma de hacer las cosas. Y como muchos padres me han dicho, resulta ser un gran regalo, que tiene un gran impacto no sólo en la habilidad de tu hijo para moverse más allá de las presentes limitaciones, sino en la calidad de tu propia experiencia de vida.

Traducción: Ximena Vega - Sole Junquera