Germán - 10 años - TEA - Bs. As.

Quiero compartir con ustedes mi experiencia con mi hijo Germán y ABM.

Él tiene casi 10 años y tiene Autismo.
Luego de un camino previo de otros tratamientos, decidí como mamá hace cinco años comenzar un programa en casa, en el cual privilegiamos el respeto por el tiempo y las motivaciones de Ger para acompañarlo en su crecimiento.
El programa sigue en marcha, y estoy muy feliz con la decisión. Creo que hemos abierto las puertas del mundo a mi hijo para que hoy pueda aprovechar al máximo esta oportunidad única que nos tenía preparada la vida.
Hace algunos meses Germán comenzó a tomar clases de ABM con  mi amiga Sole, que acaba de terminar la formación en USA como Practitioner con Anat Baniel.
Yo había leído el libro “Niños más allá de los límites” y me pareció genial todo lo que ella explica en el libro, pero no sabía muy bien como llevarlo a la práctica con mi hijo. 
A medida que fueron transcurriendo las semanas de clases de ABM fui viendo que ocurrían muchas cosas nuevas en Ger. Creció mucho su nivel de atención, aparecieron  nuevas habilidades motoras, y hubo cambios muy notorios en la expresión de sus sentimientos.
A través de las clases Sole lo va ayudando a Ger a reconocerse, a llevar su atención a zonas nuevas de su cuerpo y a movimientos nuevos. Todo esto genera nuevas conexiones en su cerebro que puede usar para hacer y resolver cosas que antes no podía.
Al mismo tiempo ella me ayuda a pensar como llevar los principios del método de Anat Baniel a las situaciones cotidianas de Ger y a su tiempo de juego.
Ayer, como punto máximo de este momento de tanta transformación, fui con mi hijo a una reunión de cumpleaños y se dio algo que jamás aparecía ni en el mejor de mis sueños. Germán estuvo cuatro horas disfrutando de una reunión en un departamento pequeño, con muchas personas. Él se relacionó con cada uno, estuvo organizado, encontró con que divertirse, expreso su sentir todo el tiempo, pudo comunicarse. Él me pidió quedarse un rato más. Yo disfruté de la charla, con la tranquilidad de que él estaba bien. No me alcanzan las palabras para contar mi alegría.
ABM está abriendo nuevos caminos para Ger. Está destrabando viejos patrones y está permitiendo que su cerebro busque nuevas alternativas. Ger está más feliz cada vez que descubre una cosa nueva que puede. Eso le da más fuerza y más ganas de seguir intentando. Y yo, me siento llena de nueva esperanza y con la sensación de que es un camino de infinitas posibilidades.
María Inés Novas, mamá de Ger. 

Hay veces que para Ger permanecer con la ropa puesta es un gran desafío (algo que varios niños con autismo experimentan), en particular por las noches se saca su pijama y toma su tiempo volver a vestirse por las mañanas. Somos flexibles y respetamos sus necesidades presentes, sabiendo que en un futuro será una divertida anécdota para compartir.


Importante: Compartimos con ustedes historias, cartas, testimonios de familias de CeRebra, en todos los casos les contamos nombre, edad y diagnóstico de los niños. Pero creemos que el diagnóstico, en realidad solo cumple una función administrativa, y nada nos dice de los niños. Nos parece importarte destacar que en realidad no creemos en diagnósticos y tampoco nos importan a la hora de vincularnos y facilitar el aprendizaje, nosotros nos relacionamos con los niños, observamos sus habilidades y buscamos potenciar y amplificar lo posible. De hecho, utilizamos el movimiento, la atención y consciencia como forma de comunicación con el cerebro, para aumentar su conectividad y crear nuevas posibilidades.