El uso de aparatos ortopédicos de tobillo y pie (Ankle-Foot Orthotics - AFO), valvas o férulas ortopédicas en niños con parálisis cerebral y otros.
Por Anat Baniel
Cuando un niño con parálisis cerebral y espasticidad en los tobillos, los pies y las piernas llega a verme, he notado que usualmente ese niño ha sido equipado con valvas o férulas ortopédicas para los tobillos y pies. Esto también sucede en los niños que no pueden mantenerse erguidos, sentados o de pie, y que aún no han descubierto cómo soportar el peso en sus pies.
Las razones dadas por quienes recomiendan las valvas para justificar su uso son:
Para corregir el continuo tirón muscular en los pies y tobillos, creados por la espasticidad.
Para evitar la deformación en las articulaciones en estas partes.
Y también parece haber una creencia subyacente de que, si de alguna manera los pies y tobillos son forzados a estar "derechos", entonces el niño podrá pararse y caminar.
El intento de eliminar la deformación en los pies y tobillos es comprensible e importante. Pero si usar las valvas o férulas es la mejor manera de tratar de lograr este objetivo, merece un cuestionamiento. En busca de respuestas, sugiero que veamos cómo los niños sin desafíos ni diagnósticos aprenden a usar sus pies y tobillos. La idea subyacente es que, para aprender a usar los pies para pararse y caminar, el sistema nervioso de todos los niños deberá pasar por un proceso similar.
El desarrollo de los niños sin desafíos específicos
Después de que un bebé nace, durante los primeros meses de
vida no podrá soportar el peso en sus pies. Lo que hará durante ese período será
mover sus piernas de forma espontánea en diferentes direcciones.
Algunos de estos movimientos inevitablemente hacen que los pies del niño toquen personas y objetos cercanos. Mientras con sus pies toca a mamá, papá, el colchón de la cuna o cualquier otra superficie, el bebé aplicará presión y experimentará peso mientras el movimiento se expande y genera una trayectoria que viaja por el esqueleto repetidamente, y esto sucederá mucho antes de que intente mantenerse de manera erguida.
Los pies de un niño típico tocarán y presionarán en estas superficies desde todas las direcciones: a veces con la planta del pie, a veces con la parte superior del pie, a veces con el interior del pie y, a veces, con el borde exterior del pie. En otras palabras, existe una gran variabilidad en la forma en que los pies entran en contacto con el mundo que los rodea. En esta importante etapa de desarrollo, no se espera que el bebé use los pies de ninguna manera en particular y, como resultado, no se percibe que lo hace "bien" o "mal". Conforme pasa el tiempo, el bebé podrá agarrarse y llevarlos a su boca. A medida que aprende a gatear sobre su vientre, a menudo descubrirá que empujar los dedos de los pies ayuda a impulsarse hacia adelante.
A medida que adquiere más y más habilidades de movimiento para ponerse de pie, experimenta continuamente sus pies de maneras nuevas en el contexto de nuevas configuraciones de movimiento en evolución. En otras palabras, el bebé aprende a CONOCER sus pies, y gradualmente aprende a controlarlos mediante continuas variaciones en el movimiento, en las experiencias cinestésicas, en las interacciones entre los pies y su entorno y en los diferentes resultados que se producen como consecuencia de estos movimientos e interacciones.
Niños con pies, tobillos y piernas con espasticidad
En comparación, cuando un niño cuyos pies, tobillos y piernas tienen espasticidad, debido a la misma, no tiene la oportunidad de descubrir sus propios pies de la misma manera que otros niños. La espasticidad detiene la mayoría de los movimientos aleatorios y espontáneos que un bebé estaría haciendo de otra manera. La falta de muchas variaciones en el movimiento priva al niño de la riqueza de sensaciones, percepciones y resultados que necesita experimentar para que su cerebro forme patrones de movimiento voluntarios en los pies y en los tobillos.
Un aspecto importante para recordar es que, el niño aprende a usar sus pies en el contexto de aprender a usar el resto de su cuerpo. El proceso gradual de aprender a usar los pies, se produce efectivamente mientras el bebé también está aprendiendo a usar la espalda y la pelvis, a llevar la cabeza, a orientarse en el espacio y a soportar peso en las manos y los brazos.
Al igual que con el desarrollo de la capacidad del cerebro para organizar el movimiento de los pies, el desarrollo normal del cerebro con respecto a todo el cuerpo requiere una gran variabilidad en los movimientos y experiencias aleatorias y espontáneas. Esa amplia gama de experiencias proporciona al cerebro del bebé la oportunidad de aprender a organizar todo el cuerpo y coordinar los movimientos de los pies con los movimientos de todo el cuerpo.
El niño con pies y tobillos con espasticidad usualmente carece de la oportunidad de formar un movimiento bien organizado en el resto del cuerpo. Como resultado, el cerebro no puede formar relaciones dinámicas apropiadas entre los pies, los tobillos y todo el cuerpo. Eso hace que sea aún más difícil para ese niño conectarse con sus pies y llevarlos a un uso intencional y efectivo.
El impacto de las valvas/férulas
El uso de las valvas o férulas tiene una mirada del cuerpo y su funcionamiento desde un punto de vista estático. Cuando ponemos órtesis en los pies, tobillos y piernas de un niño con parálisis cerebral en un intento de forzarlos a una posición que sea más "correcta" o "normal", estamos agravando el problema subyacente. Al inmovilizar los pies y tobillos, habrá aún menos oportunidades de variabilidad en el movimiento. Desde afuera inmovilizamos, y por lo tanto hay menos oportunidades para que el niño sienta y perciba esa parte del cuerpo.
Se reduce la oportunidad de formar una relación dinámica adecuada entre los pies, los tobillos y el resto del cuerpo porque, con las valvas o férulas puestas, no importa cómo el niño organice y mueva su cuerpo, las piernas permanecen fijas. En otras palabras, el uso de valvas reduce la oportunidad para que el niño aprenda a usar sus pies a través de la autocorrección y mediante aproximaciones sucesivas.
ABM - NeuroMovimiento: El método de Anat Baniel para niños
En ABM nos enfocamos en ayudar al niño a reducir la espasticidad en los tobillos y los pies facilitando para el niño la misma experiencia que viven los niños que no tienen espasticidad. Buscamos crear condiciones sutiles, cómodas y seguras para el niño, en las que no se le pide que esté más vertical o derecho de lo que puede estar. Hacemos que el niño experimente sus pies de tantas maneras diferentes como sea posible. Al mismo tiempo, nos enfocamos en el resto del cuerpo y vemos que los pies y los tobillos están auténtica y dinámicamente conectados a los movimientos del cuerpo.
Una vez que el niño comience a soportar peso en sus pies, evitamos hacer cualquier demanda o expectativa de hacerlo "correctamente" desde el principio. A través del aprendizaje continuo y las experiencias novedosas, el niño gradualmente aprenderá a autocorregir el pie. No es el caso que un niño con parálisis cerebral tenga un aprendizaje menos eficaz que otros niños, sino que la espasticidad le niega al niño la riqueza y el flujo constante de experiencias, la información cinestésica y los éxitos y fracasos que son la base de todo desarrollo.
Anat Baniel
Publicado en Cerebral Palsy Magazine, Diciembre de 2003
Traducción: Sole Junquera
Artículo original
https://www.anatbanielmethod.com/the-use-of-ankle-foot-orthotics-afos-with-the-child-with-cerebral-palsy
