Ramiro – 3 años - Retraso madurativo y motor - Uruguay

Mi nombre es Yésica, soy mamá de un niño de 3 años y 2 meses, Ramiro, él no tiene diagnóstico aún, a pesar que desde que nació se veía que no era todo normal, él no tuvo reflejo de succión, no sostuvo la cabeza hasta los 6 meses (actualmente la sostiene, pero en ciertas posiciones no lo hace completamente), no se sentó hasta los 10 meses, y actualmente no gatea ni camina, no habla más que 2 o 3 palabras, no señala, y en general se comporta como un niño de 1 año. Desde los 12 meses hace fisioterapia, psicomotricidad, fonoaudiología, este año ha hecho equinoterapia, de bebé lo llevé a talleres de estimulación oportuna, actualmente va a salita regular de 2 años, hace tratamiento biomédico desde los 15 meses, tuvo un ingreso a teletón, y siempre hemos hecho en casa los ejercicios que nos han mandado y las cosas que creemos convenientes, todo esto sin mucho avance.
Este año llegó a mis manos el libro de Anat Baniel, “Niños más allá de los límites” e inmediatamente quedé fascinada! Y empecé a buscar en internet, si podríamos tener acceso a algún Practitioner de ABM y llegamos a Soledad, nos pusimos en contacto, y a las 2 semanas viajamos a probar con las primeras 15 clases.
Desde el principio lo que más me impactó, es que Ramiro sin conocerla, la primera vez que la vio, le agarró la cara y le dio un beso, esos son exclusivos de mamá y papá, y nunca de un extraño, además hace poco había aprendido a dar besos, y ella recibió uno desde el primer momento!
Ramiro siempre, o casi siempre entraba llorando a las terapias, nunca estaba cómodo, no colaboraba con los ejercicios, y hasta ofrecía mucha resistencia, muchas veces gritó tanto que perdió la sesión, pero con ABM desde la primera clase hasta la última estaba cómodo, contento, se reía, colaboraba con los movimientos, y hasta podíamos estar presentes el padre y yo, cosa que antes nunca había pasado, en las terapias tradicionales teníamos que ver las sesiones por la ventana sin que nos viera porque era peor como se ponía, con ABM todo lo contrario, hasta nos miraba y se reía compartiendo y disfrutando con nosotros lo que él estaba haciendo en ese momento.
En el transcurso de las clases y los días posteriores, Ramiro empezó a tener más contacto visual con las demás personas, se empezó a interesar más por lo que pasa alrededor suyo, dejó de babear!! Yo le tenía que cambiar la remera cada 20 minutos porque babeaba mucho, incluso con baberos, y estos hace 3 semanas que ya no los usa!!! Se logró poner boca abajo, nunca antes él se había puesto boca abajo solo, y con intención, y ahora lo hace todo el tiempo, ya que no solo aprendió a ponerse boca abajo, sino a salir de esa posición, cosa que no podía, si yo lo colocaba boca abajo, se asustaba y gritaba porque no sabía cómo volver de ahí, está más atento, no se lleva tanto las cosas a la boca, tuvimos por primera vez un juego simbólico donde él me convidaba con agua con un vaso vacío, dejó de pellizcar, dejó de gritar para comer, hacía más de un año que no podíamos comer todos juntos en la mesa porque siempre gritaba y lloraba y teníamos que turnarnos para comer, ahora podemos comer juntos e incluso puede esperar su turno si yo estoy comiendo, convida las cosas (agua, tete, comida), si le pregunto como hace el caballo me hace el ruido, se mueve mucho más, con movimientos precisos y más naturales, se sienta de mejor manera, está más derecho en su postura, él tenía la pierna derecha y el brazo izquierdo rígido en las articulaciones, ahora están súper flexibles, su masa muscular está más firme, podría decirse robusto. Antes de ABM era muy difícil hacerlo dormir, y yo tenía que acostarme con él, y si me levantaba después que se dormía, él se despertaba llorando, ahora no necesito ni acostarme con él para que se duerma, lo dejo en la cama y él juega un ratito y después se duerme solito.
En este último tiempo el tete lo usaba casi todo el día, y ahora casi no lo pide. Se logra quedar más ratos con otras personas que no sean yo, y logra quedarse ratos jugando solo e incluso tolera que estemos haciendo otra actividad cerca de él sin reclamar que lo agarremos o le prestemos a él toda la atención. Hace caritas y gestos nuevos que no hacía, busca a personas extrañas por ejemplo en el ómnibus para que le digan cosas.
Está tomando agua solo y en vaso común. Dejó de morder y morderse, cosa que hacía cuando se enojaba. Ha aprendido nuevos sonidos, e incluso ha dicho en ocasiones “no”, “más” y hasta ha intentado repetir alguna palabra cuando hablamos con él.
Después de la primera clase, ese día cuando llegamos a casa, lo dejé sentado en un colchón en el piso y a los 5 minutos, lo veo mirándose las piernas, los pies y las manos como si fuera la primera vez que los veía, tocándose y mirándose con mucha atención, como conociéndose por primera vez, luego de eso, con los días, empezó a chuparse los dedos de los pies y a moverse en la cama como un bebé, se tocaba el pelo y trataba de verse como descubriéndose por primera vez. Y cada día desde entonces, hace alguna cosita nueva y lo vemos “despertar” cada día un poquito más.
Realmente vale mucho la pena intentar esto, darle a nuestro hijo esta oportunidad de aprender y salir adelante como nunca antes con 2 años de terapias tradicionales y más, no habíamos visto tantos avances y en tan poco tiempo!!!! Fueron 15 clases, y todo esto surgió!! Menos de 2 semanas! Estamos ansiosos de ver qué pasa luego de 2 meses, 6 meses, 1 año! Ya lo visualizaos gateando, estamos felices! Espero que nuestra experiencia les sirva a más padres para decidirse a intentar esto, que es realmente fascinante.
Gracias Sole!
Gracias ABM!
Gracias a la vida por esta oportunidad!



Yésica Bertoche después de poco más de un año de su primer intensivo

Importante: Compartimos con ustedes historias, cartas, testimonios de familias de CeRebra, en todos los casos les contamos nombre, edad y diagnóstico de los niños. Pero creemos que el diagnóstico, en realidad solo cumple una función administrativa, y nada nos dice de los niños. Nos parece importarte destacar que en realidad no creemos en diagnósticos y tampoco nos importan a la hora de vincularnos y facilitar el aprendizaje, nosotros nos relacionamos con los niños, observamos sus habilidades y buscamos potenciar y amplificar lo posible. De hecho, utilizamos el movimiento, la atención y consciencia como forma de comunicación con el cerebro, para aumentar su conectividad y crear nuevas posibilidades.