

“Estas dos semanas de ABM con Sole me fortalecieron y me llenaron de esperanza. Luego de 18 meses de rehabilitación bajo un enfoque tradicional, llegué a CeRebra llena de miedos e inseguridades. Sole puso mi mundo patas para arriba, me mostró ese camino que yo tanto buscaba. Definitivamente me sentía muy golpeada por mis limitaciones y dos semanas después estaba parada en un lugar muy diferente, me fui orgullosa y esperanzada ante todo lo que es posible.
El amor de Sole excede cualquier parámetro conocido. Su comprensión y la forma en que se involucra con todo lo que me pasa, son invalorables. Sole no es de este planeta.
Cambiar el enfoque es muy difícil: yo solo pensaba en hacer todo lo que estuviera a mi alcance, todo lo que entrara en las 24hs hs que tiene el día. Nunca frené y pensé en cómo me sentía en cada situación o qué experiencia le estaba facilitando a mi sistema. Ejecuté el único plan que conocía, trabajar sin parar, sin importar el cansancio o el dolor, como si las emociones y lo que hacía y cómo lo hacía no fueran parte de la misma cosa. Bajo este esquema había trabajado hasta ahora, no solo en mi rehabilitación sino en mi vida. Y después del ACV, creía que sólo lograría rehabilitarme si me esforzaba. Y eso hice, me dediqué a trabajar desoyéndome a mí misma. Lamentablemente hasta ahora, no había registrado mi agotamiento. Yo no era consciente de que en ese estado no lograría conectar conmigo, sino todo lo contrario, durante todo este tiempo estuve desconectada de mí y de lo que me pasaba, a tal punto que me produce escalofríos pensar en las experiencias de frustración que pude evitarle a mi sistema. Me espera un trabajo muy difícil por delante, sin dudas es el viaje que jamás imaginé hacer y que me desafía en lo más profundo, pero, vale tener esperanza, dice Anat y una Sole Junquera en el camino, digo yo."
Vane